Teresa sentía una gran atracción por el agua. Entre todos los momentos en que aparece este elemento de la naturaleza  en su obra, destaca el pasaje del Libro de la Vida  (caps. 11 a 23) donde compara los cuatro grados de oración con cuatro maneras de regar un huerto.

Teresa de Jesús tuvo la experiencia de la oración como camino. Fue aprendiendo a medida que fue andando. Y una cosa sacó en claro: quien se decide a orar, no puede parar, no puede volver atrás. Teresa descubre ese proceso maravilloso en el que la oración va metiendo al orante. Porque aquí sí que no hay camino: se hace camino al andar. Aquí sí que no interesa lo ya andado: apasiona lo que aún falta por...

El Dios de María

 Mirando la vida

  • Son más los que salen cada mañana a buscar el rostro de Dios, que los que descubren...

Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Amén.

“Nuestro Dios es un Dios cercano” (Clemente de Alejandría)

Las palabras...

Teresa de Jesús experimentó, en lo hondo de su ser, la comunión, la presencia permanente de un Dios que es Trinidad.

El...