Tú oración en la mañana…

1.- Aunque tengas mucha prisa por empezar la jornada… Haz silencio para ponerte ante una presencia. Busca un momento de soledad para llegar al encuentro.

“No es el silencio del que no tiene nada que decir, sino el silencio del que, teniendo muchas cosas que decir, se calla” (Beato Rafael)...

2.- Con el periódico delante o las noticias de la radio… Sitúate ante el mundo que te rodea. No todo da lo mismo. Todas las posturas tienen cabida, pero no todas tienen futuro...

 

“Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su corazón” (GS 1).

3.- Ante el espejo… Dedica unos momentos a pensar tu vida. Ponte en verdad. No trates de salir a la calle comparándote con otros, compitiendo con ellos.

         “Hace falta una heroica humildad para ser uno mismo y no otro”.

4.- Mientras el café caliente te recorre por dentro… Percibe el deseo de Dios que hay en tu corazón. Basta una pequeña brasa para encender un gran fuego.

“El roble está latente en el fondo de la bellota” (Ira Progoff).

5.- Desempolva la Biblia que hay en tu estantería… Ábrete a la Palabra. Lee con detenimiento, comprende lo que lees, dialoga con Jesús-Palabra, quédate un momento en silencio, deja que la Palabra unifique tu vida.

“He manifestado que en nuestro mundo europeo, siempre incrédulo, ateo e indiferente, un cristiano no puede conseguir vivir la fe si no logra familiarizarse con la Palabra de Dios, si no se alimenta cada día de una Palabra, si no permite que el misterio de la gratuidad divina penetre en su evidencia” (Martini).

6.- No emprendas tú solo/a la jornada… Hay un amigo, Jesús, que quiere ir contigo. Puedes dialogar con El a lo largo del día, en las pausas que te reservan tus tareas. 

“Orar es tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas, con quien sabemos nos ama” (Santa Teresa).    

7.- Antes de empezar a caminar piensa a dónde quieres ir… Aprovecha este momento de la mañana para preguntarte qué es lo que Dios quiere de ti en este día.

         “Hágase en mí según tu palabra” (Santa María de Nazaret).

8.- Recuerda que, seguramente, te encontrarás con otras personas y que el deseo es la antesala del encuentro… Disponte para intercambiar los dones con las personas que te salgan al encuentro. Al darnos unos a otros nos vamos creando.

“¡Qué maravilla! Vivir el día pasándonos la emoción, el lirismo, el sentido de lo bello, la sonrisa, el sentido de Dios” (Tomás Alvarez).

9.- Tu receta para el día: Gratuidad… ¿Acaso no ha madrugado Dios más que tú para darte su amor?

“Lo que gratis habéis recibido, dadlo gratis” (Jesús de Nazaret).

10.- Deja en tu mochila, en tu bolso o cartera un hueco para las sorpresas… Dios es imprevisible. De la forma más inesperada te saldrá al paso. ¡Ah! Y no dejes de sentirte en sintonía con la tierra. ¡Buen día! 

         “Estad preparados, porque a la hora que menos penséis se hace presente el Señor”.