VIDA Y ESPÍRITU DE LA ORDEN

Sentido de nuestra vocación

Si queremos percibir todo el valor de nuestra vocación, tendremos que hacerlo a la luz del misterio de la Iglesia, pues del carisma de su santidad participamos y como ella somos un pueblo peregrino. Así, pues, como la Iglesia, y bajo el impulso del Espíritu Santo, penetremos valientemente en la conciencia de nuestra vocación.

La vida religiosa comprende un retorno constante a las fuentes de toda vida cristiana y a la primigenia inspiración de los institutos, y una adaptación de éstos a las cambiadas condiciones de los tiempos. Este principio fundamental urge de manera especial a nuestra familia por el mismo ser constitutivo según la intención de los Santos Padres; de tal manera que la fidelidad al espíritu y a la tradición del Carmelo y el proceso continuo de renovación vayan siempre juntos. Ambas cosas fueron como el testamento de la Santa Madre: “Por amor del Señor les pido... que pongan siempre los ojos en la casta de donde venimos, de aquellos santos profetas...”. Y añade: “ahora comenzamos y procuren ir comenzando siempre”.

 

 

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