Hoy, segundo domingo de Pascua, nuestra mirada se dirige a la Iglesia que ha nacido del Costado abierto de Jesús Crucificado. En cuyo centro se encuentra, dándole vida, Jesús Resucitado.

Nacida del Corazón abierto del Salvador. Nacida de su Amor Misericordioso. Está llamada a ser comunidad de Misericordia. Porque ha de acoger a todos: pecadores, excluidos, pobres, olvidados, sufridos, estigmatizados sociales, no amados. Y en el seno de ella, en el corazón de cada hermano que compone esta comunidad, han de encontrar la vida Divina que se comunica a través de la Misericordia...