Una vez que se retiraron, fuertemente cuestionados, los fariseos y herodianos, que vinieron a Jesús con el interrogante del impuesto imperial, un planteamiento que en realidad era una trampa, hoy es un escriba o doctor de la ley quien se acerca a cuestionar a Jesús sobre el mandamiento principal.

Este doctor de la ley, como muchos creyentes de hoy, desde su particular teología propone una discusión en el plano teórico. A Jesús le agrada la gente sencilla, que es trasparente, que no se complica la vida con cuestiones teóricas inútiles. En cambio, no se lo ve a Jesús tan cómodo con los intelectuales arrogantes y autosuficientes. Los escucha, les responde pero no se queda con ellos. Y por...