El domingo pasado vimos a Jesús que se había retirado con sus discípulos a un lugar retirado para descansar. No lo pudo realizar, porque la gente se dio cuenta a dónde se dirigía y se ha anticipado a ellos. Al ver esa muchedumbre, Jesús «se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato». No ha buscado a la gente, pero han venido muchos, y Jesús los acoge y atiende. Porque Él vivía todo desde la compasión. Esa era su manera de ser. Por eso, olvidado de sí mismo, Jesús se dedicó a atenderlos. Ellos tenían hambre de pan y palabra...