El domingo pasado vimos a Jesús que se había retirado con sus discípulos a un lugar retirado para descansar. No lo pudo realizar, porque la gente se dio cuenta a dónde se dirigía y se ha anticipado a ellos. Al ver esa muchedumbre, Jesús «se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato». No ha buscado a la gente, pero han venido muchos, y Jesús los acoge y atiende. Porque Él vivía todo desde la compasión. Esa era su manera de ser. Por eso, olvidado de sí mismo, Jesús se dedicó a atenderlos. Ellos tenían hambre de pan y palabra...

El domingo pasado, el evangelista san Marcos, nos presentaba la primera misión de los doce discípulos. Jesús que no se ha...

Los últimos domingos nos han mostrado a Jesús comprometido con la vida de los hombres. Vida que sufre graves tempestades (la...

Siempre esperamos de Dios. Queremos que se acuerde de nosotros. Anhelamos poder “ver” y poder “tocar”, su presencia, su cercanía...

Toda la palabra de Dios hoy proclama el valor supremo de la vida humana, dada y querida por Dios, y cuya dignidad debe ser...