Hoy llega a nosotros la parábola de los talentos. Una de las parábolas de Jesús más conocidas. Como decíamos el domingo pasado, también ella es una apremiante llamada a la conversión. Aquí nos quedará claro que la conversión no se limita al cambio moral. De hecho el personaje que llamará nuestra atención no comete ningún delito, es intachable, no ha pecado en absoluto, sin embargo, no por eso puede entrar al banquete de su señor.

Un señor que está por ausentarse, le encomienda a sus servidores sus “talentos”. Eran bienes gananciales, cada talento equivalía, más o menos, al sueldo de dieciséis años, más que una moneda se trata de una medida de peso: equivalía a casi 21 kilos de plata...

Muchas veces escuchamos la llamada apremiante a la conversión. Pero siempre nos quedamos interesadamente, en el nivel inicial de...

Hoy celebramos a Todos los Santos. Hoy celebramos la bondad de Dios que actúa siempre en la historia de las personas, bondad...

Una vez que se retiraron, fuertemente cuestionados, los fariseos y herodianos, que vinieron a Jesús con el interrogante del...

Una vez más el evangelista san Mateo, nos trae una nueva confrontación entre Jesús y los representantes de su pueblo. Ya no son...