Con la celebración de la Ascensión de Jesús entramos en la cumbre de su Misterio. Él que nos amó hasta el extremo, que soportó la humillación suprema, la muerte en la cruz, que resucitó de entre los muertos, es glorificado: el Padre lo sienta a su derecha y lo constituye Señor del universo, cabeza de la humanidad.

Jesús completa su camino: "Salí del Padre y vine al mundo, ahora dejo el mundo y vuelvo al Padre". A María Magdalena le decía la mañana de Pascua: "Subo a mi Padre y Padre de ustedes, a mi Dios y Dios de ustedes" (Jn 20, 17).

Esta fiesta constituye también la glorificación del cuerpo humano. Porque como dice el papa San León Magno: “La Ascensión de Cristo constituye nuestra...

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