Si el domingo pasado Jesús nos dejaba un sabor amargo, con la parábola del siervo sin entrañas, una parábola que mostraba lo tenebroso e inhumano que se vuelve el mundo cuando no hay ni perdón ni misericordia, hoy nos sorprende y deslumbra con esta maravillosa parábola del generoso dueño de una viña. Propietario que encarna perfectamente la insondable bondad de Dios.

La parábola empieza como muchas otras: “El reino de los cielos se parece a un propietario…” . A través de la actuación de este personaje se nos irá descubriendo, con una fuerza increíble, la fuerza de la bondad y del amor de Dios...

El domingo pasado Jesús nos enseñó el camino de la corrección fraterna, de la ayuda mutua para crecer y ser mejores. Hoy da un...

Después de revelarnos su identidad de Mesías que sirve a la humanidad dando vida, después de invitarnos a seguirlo por el mismo...

Hoy continúa el dialogo que Jesús ha iniciado con sus discípulos acerca de su identidad «¿Quién dicen ustedes que soy yo?». Pedro...

El evangelista Mateo nos hace dejar el territorio extranjero de Tiro y Sidón y nos lleva a Cesarea de Filipo, una localidad a...